La minería aurífera romana del noroeste
23, 24, 25 y 26 de octubre

El oro, apreciado desde la antigüedad por su brillo y maleabilidad, se explotó en el noroeste peninsular desde época prerromana, intensificándose su explotación en época romana (Fig.1). Estos últimos utilizaron técnicas como el bateo, la Ruina montium y redes hidráulicas para extraerlo de yacimientos primarios y secundarios. Las Médulas, declaradas en 1997 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son un testimonio de estos trabajos. Más recientemente, en los siglos XIX y XX, fueron las aureanas quienes buscaban oro en ríos como el Sil.
La zona en la que se enmarca la visita se sitúa en el flanco norte del Sinclinal de Truchas, dentro del Macizo Varisco. La secuencia sedimentaria comienza con las pizarras y cuarcitas del Ordovícico inferior y culmina con las pizarras y areniscas de las Formaciones Pizarras de Luarca (cuyas piritas son portadoras de oro) y Rozadáis. Existen yacimientos de oro primario en filones de cuarzo y secundarios en placeres auríferos de depósitos sedimentarios, como las terrazas fluviales de los ríos Sil y el Cabrera.
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